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Durante julio, el costo de vida medido en moneda extranjera registró una leve baja del 0,3% en comparación con el promedio ponderado de América Latina. La tendencia frena un período de siete meses de fuerte encarecimiento frente a las economías vecinas.

Tras un prolongado período de encarecimiento sostenido que redujo la competitividad cambiaria del país, la tendencia de los precios internos comenzó a exhibir una leve desaceleración en términos cambiarios. De acuerdo con el último informe del Índice Mensual de Precios Relativos elaborado por la organización Fundar, la Argentina se abarató en dólares por segundo mes consecutivo durante julio. El indicador técnico, que contrasta de forma científica los valores locales con el promedio ponderado de la región, reportó una baja neta del 0,3% en el Costo Argentino medido en divisas.

Este respiro en la evolución de los precios relativos quiebra un ciclo de siete meses consecutivos en el cual la Argentina había ganado un terreno considerable frente a las demás economías de América Latina, posicionando al mercado local como uno de los más costosos del continente para el turismo y la adquisición de bienes de consumo masivo de origen transable.

La fórmula detrás del abaratamiento: inflación versus devaluación

Los analistas económicos de Fundar explicaron que el comportamiento estadístico de julio respondió de manera directa a la sutil alteración en la velocidad de la devaluación programada (crawling peg) administrada por el Banco Central en relación con el Índice de Precios al Consumidor (IPC):

• Evolución cambiaria: El tipo de cambio de la cotización del dólar oficial avanzó un 2,4% a lo largo del mes.

• Evolución de los precios: La inflación minorista al consumidor en pesos se posicionó en un 2,1% durante el mismo período.

Al resultar el incremento del dólar oficial levemente superior a la suba de los precios en moneda local, se produjo una reducción marginal del nivel de precios argentinos medidos en dólares. Esta variable técnica es la que habitualmente utilizan las multinacionales y las consultoras de inversión para contrastar el costo real de los bienes, salarios y servicios de la estructura argentina frente al resto de las plazas financieras internacionales.

A pesar de que el indicador marca una incipiente ganancia de competitividad externa y quita presión sobre el debate del retraso cambiario, los economistas advierten que la brecha de precios con los países limítrofes como Brasil, Chile o Paraguay continúa siendo elevada en términos históricos, manteniendo el desafío del sector industrial formal para colocar saldos exportables en el exterior.

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