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El Observatorio de la Deuda Social de la UCA presentó el informe “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad”. Los datos revelan un fuerte deterioro entre 2025 y 2026, con subas alarmantes en la inseguridad alimentaria y las dificultades para acceder a la atención médica.

El envejecimiento activo y saludable en la Argentina quedó reducido a un privilegio de pocos. El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) presentó el documento estadístico “Evolución de la subsistencia económica, el hábitat, la salud y bienestar subjetivo en la población de 60 años y más”. El informe arrojó cifras alarmantes que exponen un deterioro sistémico en la calidad de vida de la clase pasiva, acelerado con crudeza durante el último bienio 2025-2026.

Los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA-UCA), elaborados en coordinación con la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG), exponen que una porción mayoritaria de los adultos mayores enfrenta su vejez sin seguridad económica, sanitaria ni alimentaria. “Hay gente que nos está marcando un rojo en este semáforo de observación de la población”, advirtió la doctora en psicología Solange Rodríguez Espínola, coordinadora general de la investigación.

El impacto de la crisis en tres dimensiones críticas

El relevamiento —que analizó la serie histórica desde 2017 hasta la actualidad— encendió las alarmas de los especialistas al constatar el agravamiento simultáneo de tres planos esenciales para la subsistencia humana:

Pobreza de ingresos: El 46% de los hogares con personas mayores registra ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.

Deterioro psicológico: El malestar emocional y la alta sintomatología ansiosa y depresiva se disparó del 19,5% al 34% dentro de esta franja etaria.

Barreras sanitarias: El 35,2% de los abuelos experimenta serias dificultades económicas para acceder a la atención médica y comprar medicamentos, lo que representa una suba de 10 puntos porcentuales respecto al bienio 2022-2023.

Inseguridad alimentaria y falta de contención

El mapa de la desigualdad socioeconómica que sufren los mayores de 60 años incluye un preocupante avance del hambre. La inseguridad alimentaria trepó al 18,4%, consolidando una curva ascendente si se la compara con el 12,3% registrado en el trienio 2017-2019.

El equipo técnico del observatorio —integrado por Enrique Amadasi, José Eduardo Moreno, María Rosa Cicciari, Milagros Dolabjian y Carolina Sofía Garofalo— concluyó que el diagnóstico debe servir como base urgente para el diseño de políticas públicas. Los autores de la UCA señalaron que el Estado debe implementar medidas impostergables destinadas a fortalecer los haberes previsionales, garantizar el acceso universal a la salud física y mental, y promover redes comunitarias de apoyo para mitigar el desamparo de un sector de la población cada vez más numeroso.

Fuente: Con información de Infobae

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