
Los Jefes de Estado firmaron un plan de convergencia normativa para licencias de conducir y factores de riesgo. El acuerdo busca mitigar un flagelo que se cobra más de 90.000 vidas al año en la región.
Las deliberaciones políticas de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno concluyeron este viernes 5 de noviembre de 2026 con un fuerte pronunciamiento en materia de salud pública y conectividad urbana. Ante estadísticas que las delegaciones internacionales calificaron como «costes sociales y económicos inaceptables», las máximas autoridades regionales formalizaron el compromiso de estructurar el Espacio Iberoamericano de Seguridad Vial, un ecosistema de cooperación transnacional orientado a homogeneizar las políticas preventivas de tránsito.
El diagnóstico que impulsó la firma del comunicado especial expone una crisis humanitaria de escala continental: cada año, las vías públicas de la región registran más de 90.000 personas fallecidas y cientos de miles de lesionados de gravedad. Ante esta realidad, los mandatarios sellaron un acuerdo para coordinar legislaciones tomando como referencia el Marco Estratégico Iberoamericano de Movilidad Segura 2030.
Licencias unificadas y control de factores de riesgo
El plan de acción institucional establece líneas técnicas precisas para lograr una paulatina transición hacia normativas espejo entre los países miembro. El documento final resalta que los beneficios de la integración regional se sustentarán sobre la adopción del Índice Iberoamericano de Movilidad Segura, una matriz estadística diseñada para robustecer y transparentar los sistemas nacionales de datos de accidentes de tránsito.
Los ejes centrales del proceso de convergencia legal respetarán las soberanías jurídicas de cada país y se enfocarán en:
• Estandarización documental: Avanzar hacia una homologación progresiva en las categorías de las licencias de conducir para facilitar el transporte internacional seguro.
• Fiscalización de conductas críticas: Sincronizar las penas y límites de tolerancia vinculados a los principales factores de riesgo urbano: excesos de velocidad, uso obligatorio de cinturón de seguridad y casco, prohibición del teléfono móvil al volante y Tolerancia Cero al consumo de alcohol y estupefacientes.
El rol de OISEVI y el reconocimiento a las víctimas
La ingeniería operativa y el monitoreo de los avances del acuerdo recaerán sobre el Programa Iberoamericano de Seguridad Vial (OISEVI). Este organismo técnico tendrá la misión de dar continuidad a los encuentros periódicos de los directores de las agencias nacionales de tránsito —como el cónclave preparatorio celebrado en la capital española el pasado 26 de junio— y de robustecer las capacidades de fiscalización de cada Estado de acuerdo con sus prioridades presupuestarias.
Finalmente, el documento de la Cumbre introdujo una fuerte impronta humanitaria al situar formalmente «a las personas en el centro de las políticas de seguridad vial». Los presidentes y primeros ministros rindieron homenaje a las víctimas fatales y validaron la contribución de los colectivos de familiares, universidades y centros de investigación civil, integrándolos como consultores permanentes para el desarrollo de futuras obras de infraestructura vial accesibles y sostenibles en toda Iberoamérica.
