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Los Blues le ganaron al Verdao en el tiempo extra y se quedaron con el título. Romelu Lukaku y Kai Havertz, los goles de los Blues; Raphael Veiga, el del Verdao.

Tal y como suele suceder en este tipo de encuentros, el primer tiempo fue muy parejo y no hubo llegadas claras de gol. Chelsea, a través de la posesión, intentó encontrar los espacios ante un Palmeiras que estuvo replegado, con intenciones de interceptar rápido el balón para salir de contrataque.

La jugada de mayor peligro fue un disparo de larga distancia de Thiago Silva sobre el cierre que, de todas formas, Weverton, arquero del Verdao, se estiró y logró mandarla al córner.

Ya en el complemento, el encuentro parecía seguir el mismo camino que la primera parte. Sin embargo, a los 54’, un centro de Callum Hudson- Odoi fue directo a la cabeza de Lukaku, quien no perdonó y puso en ventaja a su equipo.

Tras el gol, el equipo de Abel Ferreira parecía golpeado y los de Thomas Tuchel iban por más. Pero a los 61’, un insólito penal cometido por Thiago Silva le dio la posibilidad a Veiga de empatar el partido, y así fue: el delantero cruzó la pelota y anotó el 1-1.

A partir de allí, no hubo mucho más. Chelsea siguió manejando la pelota, pero no logró generar mayor peligro, mientras que Palmeiras mantuvo su idea inicial y se replegó a la espera de un contrataque, que no llegó y, en los 90’, la historia terminó 1-1.

En el alargue, el partido siguió de la misma manera, pero desafortunadamente para el Verdao, a los 10′ del segundo tiempo, la pelota impactó en la mano de Luan, el árbitro sancionó penal y Havertz no perdonó, para de que esa forma, Chelsea sea el nuevo campeón del Mundial de Clubes. Luan vio la roja en el Palmeiras en el último minuto de partido.

Fuente: TyCSports.com

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