
Por Alejandro Segovia – Referente Provincial Infancia Compartida
Han pasado casi cuatro años desde que ingresó a la Cámara de Diputados del Chaco el proyecto de ley que propone la creación del Registro de Obstructores de Vínculos Familiares, una iniciativa presentada por la diputada Elida Cuesta, inspirada en una realidad dolorosa que afecta a miles de niños, niñas y adolescentes.
Mientras el proyecto continúa esperando tratamiento legislativo, miles de familias siguen enfrentando una problemática que deja profundas secuelas emocionales: la obstrucción deliberada del vínculo entre los hijos y uno de sus progenitores o con su familia extensa.
No se trata de una discusión política. No se trata de una bandera partidaria. Se trata de defender un derecho humano fundamental de la infancia: el derecho de los niños a mantener un vínculo sano, estable y afectivo con ambos progenitores y con toda su familia, cuando así lo dispone la Justicia.
El proyecto no busca criminalizar a nadie. Tampoco pretende reemplazar la actuación de los jueces. Muy por el contrario, propone una herramienta administrativa destinada a desalentar el incumplimiento de resoluciones judiciales que establecen regímenes de comunicación.
La iniciativa contempla que quienes, pese a una orden judicial, persistan en impedir el contacto entre un niño y su padre, madre o familiares legitimados, puedan ser incorporados a un registro que establezca determinadas restricciones administrativas mientras mantengan esa conducta. Es un mecanismo similar al Registro de Deudores Alimentarios Morosos que desde hace años funciona en nuestra provincia y ha demostrado ser una herramienta eficaz para promover el cumplimiento de obligaciones legales.
Además, este proyecto no surge de una idea aislada. Ya existen antecedentes legislativos en provincias como Chubut, Río Negro, Santa Cruz, Mendoza y Salta, que comprendieron la necesidad de proteger los vínculos familiares mediante instrumentos concretos.
La obstrucción del vínculo no perjudica únicamente al padre o la madre que no puede ver a su hijo. El mayor daño lo sufren los propios niños, quienes muchas veces crecen privados de afectos, de su identidad familiar y de una parte esencial de su historia. La Convención sobre los Derechos del Niño, nuestra Constitución Nacional, la Constitución Provincial y el Código Civil y Comercial reconocen la importancia del mantenimiento de esos vínculos.
Por eso resulta difícil comprender que una iniciativa de semejante trascendencia permanezca sin tratamiento durante tanto tiempo.
Hoy queremos hacer un llamado respetuoso, pero firme, a todos los diputados y diputadas de la provincia del Chaco.
Les pedimos que dejen de postergar este debate.
Que escuchen el reclamo de cientos de familias.
Que analicen el proyecto con responsabilidad.
Que permitan su discusión en comisión y posteriormente en el recinto.
Podrán existir opiniones distintas sobre algunos artículos, podrán proponerse modificaciones o mejoras, pero lo que no puede seguir ocurriendo es que un proyecto destinado a proteger derechos de niños, niñas y adolescentes permanezca inmovilizado mientras la realidad sigue causando sufrimiento.
La infancia no puede esperar.
Cada día que pasa sin herramientas eficaces para garantizar el cumplimiento de los vínculos familiares representa una oportunidad perdida para proteger a quienes más necesitan del compromiso del Estado.
La grandeza de la política también se demuestra cuando es capaz de dejar de lado diferencias y trabajar en favor de los derechos de los niños.
Por eso convocamos a toda la sociedad chaqueña, a las organizaciones civiles, a los profesionales, a las familias y a todos quienes creen en la importancia de preservar los vínculos familiares, a acompañar el pedido para que este proyecto sea finalmente tratado.
Porque cuando un niño pierde injustamente el contacto con una parte de su familia, perdemos todos como sociedad.
Es tiempo de que el Registro de Obstructores de Vínculos Familiares deje de ser un proyecto archivado y se convierta en una herramienta efectiva para proteger el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
Los niños no pueden seguir esperando. El momento de actuar es ahora.
