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El Índice Pyme de Actividad Económica (IPAE) de la Federación Económica del Chaco (FECHACO) reveló un retroceso acumulado del 6,9% en lo que va del año. A pesar de una leve suba mensual desestacionalizada del 1%, la recesión se profundiza contra el año pasado y el 40,8% de los empresarios reporta un claro deterioro en su situación.

El entramado comercial e industrial de las pequeñas y medianas empresas de la provincia del Chaco continúa transitando un escenario recesivo de alta complejidad estructural. De acuerdo con el último informe del Índice Pyme de Actividad Económica (IPAE), diseñado y publicado mensualmente por la Federación Económica del Chaco (FECHACO), la actividad productiva pyme registró una caída interanual del 8,1% durante agosto, profundizando el terreno negativo tras el -7,0% reportado en julio. Con este resultado, el sector acumula una contracción del 6,9% en el periodo enero-agosto.

El reporte estadístico —cuya metodología toma diciembre de 2023 como mes base y procesa datos con rigurosos estándares internacionales— exhibe un fenómeno de doble lectura. Mientras que la variación intermensual desestacionalizada mostró una leve suba del 1,0% (marcando el cuarto mes consecutivo de estabilización marginal de la economía mes contra mes), la comparación interanual demuestra que la destrucción de los volúmenes de venta sigue profundizándose, haciendo «el pozo cada vez más hondo» para el comerciante formal establecido.

Marcada dispersión sectorial en el Chaco

Detrás del promedio general convive una brecha de 23 puntos porcentuales entre los rubros con rendimiento positivo, traccionados por el agro o promociones agresivas, y aquellos ligados al consumo discrecional de las familias:

Servicios Personales y Profesionales (−18,8% interanual): Se consolidó como el sector más castigado de la muestra, con un acumulado anual de −10,6%. La escasez de circulante, abundantes consultas que no se concretan en ventas y la competencia informal condicionan su subsistencia.

Industria Manufacturera (−17,7% interanual): Ocupó el segundo peor desempeño del mes y se ubica en su tramo más bajo de los últimos 18 meses. Las fábricas chaqueñas demandan de forma urgente asistencia crediticia con tasas accesibles para sostener la operatividad.

Alimentos y Bebidas (−10,3% interanual): Cortó la fuerte caída de julio (−14,9%) con una mejora mensual del 1,3%, pero los comercios del sector advierten márgenes de ganancia extremadamente delgados ante los sueldos deprimidos.

Ferretería y Construcción (−7,6% interanual): Registró el mayor avance mensual (+2,7%) impulsado por el inicio de campañas agrícolas, aunque enfrenta tensiones financieras por moras y cheques rechazados en la cadena de pagos.

Farmacia y Perfumería (−1,9% interanual): La demanda inelástica de medicamentos amortiguó el desplome frente a otras actividades, concentrando su retracción en la línea estética y perfumería.

Despacho de Combustible (+1,8% interanual): El crecimiento estuvo empujado exclusivamente por la demanda productiva de gasoil para el cierre de la cosecha; por el contrario, el consumo particular de naftas se desplomó un 15% en litros.

Calzado, Indumentaria y Textiles (+4,8% interanual): Lideró los indicadores positivos apoyado en el financiamiento masivo con tarjetas de crédito, ofertas de temporada y combos promocionales.

La trampa de los costos fijos y la informalidad

El relevamiento de la FECHACO expone un cambio drástico en las preocupaciones del sector privado. El principal obstáculo comercial se desplazó de la falta de stock hacia el peso asfixiante de la estructura de costos operativos. Los comerciantes apuntaron de manera recurrente a la tarifa eléctrica comercial como un factor de asfixia que se traslada de forma directa a los precios de góndola, sumado al costo de sostener la formalidad (aportes patronales, comisiones de posnet y costos bancarios).

Para sostener los niveles de venta, la estrategia pyme generalizada ha sido netamente defensiva: liquidar stocks resignando rentabilidad. A este cóctel se suma una fuerte preocupación por las restricciones en la cadena de pagos —con un incremento sostenido de cheques rechazados en la banca privada— y el avance de la competencia informal mediante plataformas online no registradas y venta callejera ambulante.

Expectativas versus capacidad de inversión

El módulo cualitativo sobre el clima de negocios arrojó un fuerte llamado de atención: el 40,8% de las empresas chaqueñas reportó un deterioro explícito en su situación económica respecto al año anterior, mientras que el 49,6% declaró que se mantuvo sin cambios y solo un 9,7% percibió mejoras.

De cara al futuro, el optimismo se mantiene moderado pero firme: el 50% de los encuestados prevé una mejora de la actividad económica a doce meses vista, fundamentado en el rol de la construcción como motor general. No obstante, esa expectativa positiva no logra traducirse en decisiones reales de expansión o empleo: el 54,6% de las pymes considera que de ninguna manera es un buen momento para realizar inversiones, confirmando que la falta de previsibilidad macroeconómica congela cualquier intento de desarrollo privado en la región del NEA.

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