
El productor chaqueño y dirigente de La Libertad Avanza, Walter Detzel, se refirió al incremento en el precio de la carne en Argentina e hizo un repaso de sus causas. Detzel señaló que la situación actual «tiene origen en políticas implementadas a partir de 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, cuando se dispuso el cierre de exportaciones de carne».
Según explicó, esa medida fue profundizada posteriormente durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner mediante distintos mecanismos de control, como los Registros de Operaciones de Exportación (ROE).
De acuerdo con Detzel, en ese período se generó una «fuerte distorsión de precios», ya que los productores comenzaron a percibir valores por debajo de los internacionales. “Esa pérdida de rentabilidad, sumada a la sequía de 2008 y 2009, obligó a una liquidación masiva de vientres”, indicó.
El impacto fue significativo: entre 2007 y 2011 el stock ganadero cayó de 60 millones a unos 48 millones de cabezas, lo que representa una pérdida de alrededor de 12 millones. El productor remarcó que este dato resulta clave, ya que la ganadería tiene “inercia biológica”, lo que implica que la reducción de vacas madres «no solo afecta la producción inmediata sino también la capacidad futura de generar terneros».
En este contexto, explicó que la menor disponibilidad de animales se traduce en una oferta más reducida de carne, lo que presiona los precios al alza. A esto se suma la creciente inserción de Argentina en los mercados internacionales, con una mayor demanda externa, especialmente desde China, y el cumplimiento de cuotas de alto valor como la Hilton hacia la Unión Europea.
“Hoy el precio tiende a alinearse con los valores internacionales, porque hay competencia entre el mercado interno y el externo”, sostuvo Detzel. En ese sentido, advirtió que intentar contener los precios mediante intervenciones podría generar «efectos contraproducentes, como una nueva caída del stock ganadero».
Finalmente, planteó que la solución de fondo pasa por «recomponer el rodeo, mejorar la productividad y garantizar reglas claras para incentivar la inversión. En ganadería, el equilibrio de precios se logra con más oferta, no con controles”.
