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El cantante también habló sobre sus proyectos como padre y su ansiedad por pasar por el altar junto a su pareja Mora Calabrese en el próximo mes.

Abel Pintos se enamoró de la música desde muy jovencito, y desde que esa llama se despertó en su interior, le dedicó su vida entera deslumbrando a todos con su canto, sus composiciones y sus melodías con la guitarra.

Buscando siempre mantener un bajo perfil mediático y llegar a los corazones de público únicamente con sus letras, el artista logró realizar trece álbumes y cientos de hits que resuenan en cada radio o lista de favoritos en las plataformas digitales.

Asimismo, durante ese trayecto, logró consolidarse personalmente y formó una familia con Mora Calabrese, con quien se casará en el próximo mes y con quien ya es padre de Agustín, nacido hace pocos meses.

Para ahondar en los detalles de este hermoso presente y también para revelar los verdaderos motivos que lo llevaron a abandonar Buenos Aires e instalarse en Chaco con su familia, el músico mantuvo una profunda charla con Hablemos de otra cosa, ciclo que se emite por el canal LN+.

Además de emocionarse al contar sobre su música y los proyectos que tiene con ella, así como también cómo hizo para sostenerse durante los largos meses de pandemia en los que los escenarios estuvieron restringidos, Abel explicó cómo fue que decidió cambiar su residencia: “En agosto lo decidimos, faltaban dos meses para que naciera Agustín”.

“En ese tiempo empezó la posibilidad de poder viajar, con permisos, hisopados y eso. Y lo que sucedió es que vivíamos en Pilar y estábamos lejos de las dos familias, no teníamos a nadie”, aclaró. Cabe destacar que los familiares de Pintos viven en Bahía Blanca mientras que los de Mora residen en la capital chaqueña.

«Lo que sucedió es que vivíamos en Pilar y estábamos lejos de las dos familias, no teníamos a nadie realmente cerca. Mi familia es de Bahía Blanca y la de Mora de Chaco”

Es por eso, que ante tantos kilómetros de distancia, la pareja sintió que las nuevas tecnologías no eran suficientes y armaron sus valijas: “No teníamos a nadie realmente cerca. Yo quería que ella también tuviera otro tipo de contensión, amigas, familia, con Guillermina (la hija de Mora)”.

“Y me di cuenta de que me sentaba muy bien estar en esa ciudad. Enseguida sentí a Resistencia como un hogar para mí y voy armando mis pequeñas rutinas”, continuó feliz por la decisión.

Asimismo, en esta nueva vida y este aire totalmente renovado, Abel confesó que encontró el gusto personal de desayunar cada mañana escuchando algún tema folclórico y que, por supuesto, hay más reuniones familiares que cuando estaban en Buenos Aires.

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