
Tras el siniestro fatal, allegados de Alejandro Gauna desmintieron las versiones que cuestionaban el origen del dinero secuestrado. En este sentido, adelantaron que presentarán documentación contable que respaldan el origen lícito de dichos fondos ante la Justicia. Además, informaron que, como lo pidió Alejandro, sus órganos fueron donados para salvar otras vidas.
La familia de Alejandro Gauna, el empresario del rubro automotriz que perdió la vida recientemente como consecuencia de un siniestro vial en la localidad de Esquina, Corrientes, manifestó su profundo dolor e indignación ante lo que calificaron como una «campaña de difamación masiva».
Los allegados desmintieron categóricamente las versiones que circularon en redes sociales y medios de comunicación, las cuales vinculan el dinero y el vehículo secuestrado con actividades delictivas.
Según explicaron, Alejandro era el propietario de una agencia de compraventa de automóviles y el capital en cuestión correspondía de manera exclusiva a operaciones comerciales legítimas de su concesionaria. «Laburaba de sol a sol, era una persona totalmente honesta», señalaron en su entorno.
El comerciante se trasladaba con frecuencia a Buenos Aires para realizar la compra y venta de vehículos, motivo por el cual no era de extrañar el manejo de esos montos millonarios.
Por otra parte indicaron, el equipo legal de la familia, junto con profesionales contables, certificaron la documentación que respalda el origen lícito de los 183 millones de pesos secuestrados luego del siniestro. Asimismo, anticiparon que los abogados formalizarán la presentación ante los tribunales en los próximos días para exigir la inmediata liberación de los fondos y limpiar definitivamente su nombre.
Negligencia en la ruta y un acto heroíco
La familia de la vítima también arrojó luz sobre las verdaderas circunstancias del siniestro fatal. De este modo, detallaron que el hecho se produjo durante la madrugada del pasado lunes 8 de junio y en condiciones de intensa niebla, cuando el vehículo de Alejandro Gauna quien iba acompañado por Diego Riquel, embistió de lleno a una retroexcavadora que se encontraba obstruyendo la calzada sin la señalización adecuada.
El impacto, provocó en Gauna un severo traumatismo craneal que derivó en un cuadro irreversible de muerte cerebral. Mientras que su acompañante, Diego David Riquel de 38 años, presentó fractura de vértebra lumbar. Si bien su vida no corría peligro inmediato debía someterse a una compleja cirugía de columna.
Por otra parte, y en medio de la devastación por la pérdida, la familia destacó el legado solidario de Alejandro, un aspecto que había sido omitido por las coberturas periodísticas. Tras confirmarse el deceso, se activó de inmediato el protocolo de ablación de órganos. Alejandro salvó múltiples vidas al donar su corazón, riñones, hígado y córneas.
Finalmente, desde el entorno de la víctima exigieron tratamiento más responsable de la información como también mayor comprensión hacia toda una familia que atraviesa una pérdida irreparable, y principalmente de una niña que quedó sin su papá.
